¿Miedo a salir de casa?

Después de tantos días encerrados, con todo lo que está ocurriendo, muchos sentimos un cierto temor a salir de casa. “Pero con las ganas que tenemos de que esto termine ¿Cómo puede ser? “

Es mucha la información que nos ha llegado, hablándonos de un peligro grande ahí fuera ante el que tenemos que tomar medidas, ante el que debemos extremar los cuidados, la vida cotidiana, ya no es lo que era, personas llevándo máscaras y guantes, lugares concurridos que ahora están desiertos, cruzarnos con alguien en el super o en la calle tiene un tinte de amenaza y tendemos a evitarnos.

En general, hemos sufrido una avalancha y sobreexposición de información (amenazante la mayor parte de ella) que satura nuestro sistema. Así que estamos colapsados para dejar entrar nueva información.

Ocurre amenudo, que se genera una cierta tensión cada vez que salimos de casa, aunque solo sea para comprar, hacer la cola del banco o la farmacia, pues salir, acarrea de ahora la incertidumbre de sí nos llevamos “algo peligroso” para casa y eso activa todo nuestro sistema de alerta.

Para aquellas personas con dificultades anteriores con el cambio, la incertidumbre, la muerte, la autoridad, el vínculo, el aislamiento…. esto se puede agravar mucho más y que se acentúen síntomas de ansiedad, depresión o ira.

Dependiendo de nuestra historia, reaccionamos de muy distintas formas ante LA AMENAZA, sea esta el virus, la situación económica, la situación y convivencia en casa o la conspiración que tememos externa.

Como animales que somos, según nuestra evaluación de la situación y de nuestros recursos o aprendizajes, viviremos esta situación de una forma u otra muy distinta.

Por ejemplo, como le ocurre a un animal que se siente indefenso, si creemos que no podemos hacer nada, el miedo nos paraliza y entramos en estado de congelación, de parálisis…. y esta inmovilidad nos lleva a perder la motivación, las ganas, la energía para hacer y podemos de repente sentirnos, ansiosos, tristes o deprimidos.

En ocasiones, la respuesta que se genera ante el miedo es la de querer huir, así que nos salvaguardamos y atrincheramos en casa, evadiéndonos a través de otras realidades (como viendo películas o series) o bien a través de placeres momentáneos como la comida, la bebida o los juegos.

Sin embargo, a veces en distintos aspectos, momentos o bien para otras personas, la emoción que se genera ante la amenaza, es la rábia. De forma que nos enfadamos con todo (sobretodo contra aquellos a los que proyectamos la responsabilidad de la situación, como los gobiernos o la elite conspiratoria). De cualquier forma tratamos de revelarnos y tomar el control de nuestra parte, a veces negando “la amenaza” creyendonos superiores, revelándonos, para así recuperar una cierta sensación de seguridad.

Si entendemos que nuestra respuesta emocional sucede en el cuerpo y que es una reacción natural, quizás podamos ver la importancia de darle salida, dejándo que el cuerpo tiemble y se sacuda todo el miedo que ha pasado, soltando la voz que ha estado apretada, llorando todo lo que necesitemos sin juicio, gritando y golpeando (de forma segura) para soltar, dejar ir la frustración y la rabia…

Si además de ello buscamos comprensión y apoyo de alguien que presencialmente o telemáticamente nos acompañe, podremos quizás relajar ese sistema nervioso que ha estado con una carga de tensión constante y que ahora por fin se puede dejar ir, soltar y encontrar de nuevo un equilibrio.

Ahora que los movimientos se van flexibilizando se entremezclan las ganas de acercarnos y volver a la “conexión” con las personas, poder reconectar, volver a la “normalidad”, con el miedo que aún nos queda.

Sin embargo, en estas semanas en las que de repente nos hemos convertido en “peligrosos” los unos para los otros, en las que nos hemos aislado, alejado, protegido, cada vez nos echamos más de menos y estamos a la vez aprendiendo una de las lecciones más importantes para el ser humano ahora mismo, y es que… “NOS NECESITAMOS”!!

Así pues tratarnos con mucha comprensión, mucha paciencia, dando un pasito nuevo cada día, iremos recuperando lentamente LA CONFIANZA, confianza en la vida, confianza en los demás, confianza en nuestras capacidades (que las tenemos) para reinventarnos individual y colectivamente.

Poco a poco, si nos lo permitimos, volveremos a reconectar con la sensación de seguridad, reconquistaremos de nuevo el espacio externo, pudiendo confiar en que somos capaces, tanto capaces de salir de casa y como capaces de salir reforzados de esto y crear algo nuevo!!

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