Ser uno/a mismo/a… PARTE I

EL MIEDO A SER UNO MISMO/A, EL MIEDO A NO SER QUERIDOS.

Últimamente me estoy encontrando con varias personas y un tema común que es el miedo a ser uno/a mismo/a.

Este miedo refleja una falta de amor y seguridad propia interna que se traduce en muy variados ejemplos.

Por un lado puede ser miedo a dar nuestra opinión, a pedir lo que necesitamos, a expresar nuestro desagrado, tomar acción de la forma que nosotros creemos o sentimos adecuada, miedo a ir hacia lo que queremos, miedo a ir en contra de lo establecido, de las normas de comportamiento, miedo a que nos quieran, miedo a querer.

Tras todos estos miedos se esconde un mismo miedo: MIEDO A NO SER QUERIDOS

Entendiendo “ser queridos” como aceptados, entendidos, respetados, incluidos, etc, de forma que se seguirá el lazo de “amor-valoración-inclusión” con esa persona o personas, independientemente de nuestras acciones.

El miedo a no ser queridos y a no pertenecer nos conecta con el miedo a desaparecer. Ser ignorado, rechazado, abandonado, repudiado… es vivido por el ser humano como el miedo a morir.

Los seres humanos como seres sociales que somos necesitamos sentir la conexión con otros seres humanos. Necesitamos pertenecer a un grupo para sentir que nuestra supervivencia está asegurada. Necesitamos sentir que formamos parte de la vida de otros y otros de la nuestra. Saber que contamos con otros para “salvarnos”.

Es por ello por lo que en una sociedad occidentalizada como la nuestra donde hay tan poco contacto cercando, intimo, auténtico con otros, vivimos muchos aislados detrás de máscaras, agendas, actividades, pantallas y demás, es muy común sentirse desconectados y ansiosos (asustados), con falta de sentido o motivación.

Es importante saber que el CONTACTO HUMANO, amoroso, sincero, físico… ES VITAL!!

DIFERENTES EXPERIENCIAS DEL AMOR:

Dicho lo anterior, existen diferentes experiencias del amor. Existe el amor incondicional y el amor condicional.

Hay personas que han experimentado un AMOR INCONDICIONAL, que han sentido cercana y amorosa la presencia de sus padres (o figuras de referencia), han recibido la confianza en sus propias capacidades, han sentido la certeza de ser queridos sea como sea que fueran, pensaran, actuaran. Este tipo de personas han sentido que SON QUERIDAS Y PERTENECEN  independientemente de lo que ocurra, de lo que hagan. Su valor nunca ha dependido de lo que han hecho, por tanto existe una vivencia intrínseca de ser valiosos/as y merecedores/as de amor. Esto da lugar a una gran base de seguridad, autoestima y la posibilidad de crear con confianza y creer en ellas mismas.

Otras personas han podido vivir la experiencia de un AMOR CONDICIONAL, tan solo son queridas si bla, bla, bla….  O bien,  si bla, bla, bla…. no son queridas…

Por lo tanto la fuente de amor no es constante, no está asegurada, hay que ganársela, y ahí empieza el proceso de adaptación/adecuación del SER, para ser querido y pertenecer.

Existen miles de formas en que una persona puede adaptarse para ser querida, dando lugar a un amplio rango de egos, máscaras y personalidades.

Sobretodo porque para este tipo de personas, el amor (y por tanto la supervivencia no está asegurada) ni desligada de sus acciones y cumplir con ciertos requisitos.

En nuestra sociedad, la gran mayoría de personas pertenecen a este segundo grupo. Sobretodo porque además de la influencia paternal o familiar, estamos expuestos a una sociedad que en muchas situaciones, que también juzga, critica y excluye y nos valora según nuestros éxitos o fracasos. Estamos expuestos a muchísimas situaciones en las que no se da por supuesto nuestro valor intrínseco como seres humanos.

Todo esto no es algo absoluto, pues la complexidad de interacciones y conexiones que una persona recibe a lo largo de su vida son muchísimas y todas ellas irán moldeando su sensación de amor, su percepción de haberlo recibido y su capacidad por tanto para dárselo y darlo a otros. Es por todo ello que lo más importante es la VIVENCIA DE AMOR, es decir la experiencia sentida de amor, la valoración y lectura que cada persona haga de saberse o no querido, sentirse o no querido. Esta vivencia es algo totalmente personal, que no siempre puede ser dictado o comprendido tan solo de forma racional o externa.

Es por ello por lo que a veces desde fuera puede parecernos que personas que no han recibido todo esto de su entorno, pueden ser de hecho muy seguras y resolutivas. Sin embargo, habrá que ver por un lado, que otras figuras de referencia y amor incondicional han tenido o si desde muy jóvenes han tenido que construir este amor propio que no recibieron y por tanto han tenido que ser su propia fuente interna de amor (Lo que llamamos resilencia).

El ejemplo contrario serían otras personas que teniéndolo todo y siendo tan “queridas”, son personas inseguras y dubitativas.  Así pues de nuevo depende de cómo es la vivencia de la persona y si el exceso de amor, no genera a veces el mensaje de  por ejemplo“No puedes tú solo/a” o quizás “Yo estoy siempre aquí y sé mejor lo que necesitas..”.

UNA PERSPECTIVA PSICOSOMÁTICA Y SOCIAL DEL AMOR

Así pues desde una perspectiva Psicosomática, es decir que integra tanto la mente como el cuerpo, será importante abordar la sensación interna, la experiencia física y emocional de sentirse querido/a, válido/a.

Pudiendo recrear y experimentar esta vivencia podrá la persona ir afirmando una fuente de amor suficientemente sólida a la que recurrir, cuando las externas no estén aseguradas.

Es decir, solo seremos capaces de enfrentar una situación en la que expresarnos y ser nosotros mismos/as, si tenemos la vivencia de que seremos queridos por los demás y seguiremos perteneciendo o bien si tenemos la entereza y amor propio suficiente para sostenernos a nosotros/as mismos/as en el caso de que no sea así.

En mi experiencia como psicóloga, a pesar de trabajar con adultos, lo que puedo ver en mi consulta cada día, son en realidad esos niños/as a los que no se les ha querido por como eran, no se les ha dado el permiso y la confianza de ser, no se les ha dado la libertad de explorar, de probar y equivocarse, no han tenido la experiencia externa o interna de amor incondicional, sino en muchos casos totalmente condicionado.

Ahora bien, cuando hablo de amor, quiero aclarar que el amor se traduce de muchas y muy variadas formas. Querer no es solo sentir el sentimiento, si no que tiene que ver con cómo pensamos, cómo sentimos, cómo hablamos, cómo actuamos, con nosotros y con los demás.   (Para más detalles consultar el post https://gestaltibiza.net/2018/12/06/como-es-eso-de-quererse-a-un-mism/)

Así pues será el hecho de pensar bien sobre nosotros, de sentirnos con buenos sentimientos hacia quien somos y lo que hacemos, de hablarnos con palabras de apoyo, cariño y actuar de forma cuidadosa y coherente, lo que nos llenará de amor. Un amor que viene de dentro y se emana hacia fuera. Cuanto más me quiero, me cuido y mejor me trato, más puedo imaginar que los demás puedan hacerlo, más dejo entrar el amor de otros, más me permito querer a otros, lo que aún me llenará más aún de amor propio.

Sin embargo, todo esto puede ser algo un tanto desconocido para muchos. Es más, incluso penalizado en nuestra sociedad donde  tenerse en alta estima está mal visto y es a menudo juzgado. Es como si en un intento de no caer en el egoísmo y altivez o prepotencia, nos hubiéramos ido al extremo contrario donde nos hemos acostumbrado a que debemos aparentar una falsa modestia constante.

Así pues la invitación es a romper con este viejo paradigma que nos invita colectivamente a encogernos y menguar nuestras capacidades, nuestro brillo, nuestras mejores virtudes y a cortar la expresión de nuestra valía.

Dejémonos ser y construyamos una sociedad de seres auténticos, dando pasos que nos permitan explorar y construir juntos una sociedad más llena de personas que se quieren, se respetan, se cuidan y se tienen en alta estima.

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