La Calma como camino a la Felicidad…

Atención y Consciencia Plena y Amable
Relajación, Mindfulness, Calma, Bienestar, Salud

Últimamente he estado formándome en Mindfulness, leyendo y practicando bastante sobre meditación y el arte de estar lo más presente posible y de una forma amable. Llevo años practicando meditación, técnicas de respiración y Yoga, siempre muy interesada en conseguir mayor paz y bienestar.

A pesar de conocer la mayor parte del contenido teórico y la práctica, que sustenta esta disciplina, he aprendido cosas tan curiosas como que pasamos el 47% de nuestro tiempo no estando presentes, sino atrapados en divagaciones mentales, lo cual es prácticamente la mitad de nuestra vida.

También interesante el hecho de que a pesar de que el estrés de forma continuada puede tener consecuencias dañinas para la salud y aunque esto sigue siendo cierto, actuales estudios parecen apuntar a que el hecho de creer que nos daña puede también ser una parte causante de este daño, así pues no se trata tan solo del estrés en sí, si no cómo lo vivamos. Así que podemos percibir el estrés como una amenaza y estresarnos o bien percibirlo como un reto, como algo que nos permite crecer y avanza, donde la reacción de estrés será menor y menos dañina.

De la misma forma podemos entender nuestra respuesta fisiológica como un recurso que nos permite responder de una mejor forma a los factores estresantes, lo que comportará una vivencia distinta de la situación y de sus efectos sobre nuestra salud y estado emocional y mental.

Muy importante descubrir que la práctica de Mindfulness (atención y consciencia plena de una forma amable con nosotr@s mism@s) nos permite aumentar nuestro nivel basal de Felicidad. Es decir ese “grado” de felicidad al que tendemos a volver al cabo de un tiempo sean muy buenas nuestras circumstancias o muy nefastas.

Personalmente siempre he vivido la sensación de felicidad en general más ligada a la placidez, serenidad y tranquilidad, que a la exaltación, euforia y/o entusiasmo. Probablemente esto tiene un componente de carácter, aprendizaje y género, pero me resulta muy interesante, esclarecer y compartir con otros mis descubrimientos sobre cómo vivir de forma más relajada y menos reactiva.

También me parece de vital importancia para todos los aspectos de la vida, sentir que somos más capaces de gestionar las demandas exteriores sin sentirnos sobrepasados/as por la situación.

En mi experiencia terapéutica llevo tiempo ayudando a mis clientes a mejorar esta atención y consciencia plena, mediante el entrenamiento en consciencia corporal, aprendiendo a relajar la musculatura que se tensa en casos de estrés, aprendiendo y practicando respiración consciente que nos permita ganar mayor consciencia y gestión emocional y sobretodo aumentando la consciencia sobre nuestro discurso interno para que este se convierta en colaborador en lugar de instigador.

Es por ello que si deseas aprender mejores formas de gestionar el estrés y ansiedad en tu vida y ganar una mayor sensación de bienestar y paz, estaré encantada de acompañarte en este proceso…

Cómo es eso de quererse a un@ mism@…

Terapia Gestalt Ibiza, Consciencia , Amor,

Ayer después de una sesión, reflexionaba sobre qué significa esto de quererse. Me apetecía detallar en este escrito, en lo que a mi entender consiste el amor hacia un@ mism@, eso que entrenamos tanto en el espacio terapéutico como a diario en nuestra vida cotidiana y que nos ayuda a valorarnos, cuidarnos, respetarnos y acompañarnos. Eso que tiene que ver por supuesto en cómo pensamos, sentimos y actuamos con respecto a nosotr@s mism@s.

Podemos comprobar que cuando el amor solo viene de a fuera nos satisface momentáneamente, parece llenar los huecos y rincones de aquello que queda vacío de aceptación por nuestra parte, nos insufla de energía, nos hace recordar lo bueno y magnifico de nosotros ya que otra persona nos lo hace presente. Sin embargo, cuando esto no se corresponde con lo que realmente creemos y sostenemos de nosotros mismos, nos volvemos adictos y dependientes a esta mirada benevolente, admiradora y/o de ese cariño, apoyo, amor y sustento que llega desde fuera…

Así pues nuestras relaciones pueden ser una buena manera de ver de cómo es eso de querer, podemos observar cómo y cuándo nos sentimos queridos/as y cómo lo hacemos cuando cuidamos y queremos,  pudiendo por tanto rescatarlo y practicarlo dirigiéndolo hacia nosotros/as.

A mi entender, quererse es una dedicación constante, un estar atento/a diario para permitir todo aquello que nos hace bien, lo que nos convierte en mejores seres y más felices. Se trata de un conjunto de sutilezas y detalles que marcan toda la diferencia en nuestro día a día y nuestras vidas, en los que estaremos siempre entrenando, si nuestro deseo es querernos más y mejor.

Querernos así pues es para mi, escucharnos, es hablarnos con palabras a veces cariñosas, suaves, tiernas, delicadas y otras más firmes, reconfortantes, alentadoras e inspiradoras.

Querernos es llenarnos de los mejores pensamientos sobre nosotros, los demás y el mundo.

Querernos es hablar bien de nosotros mismos frente a los demás y ser capaces de agradecer y dejar entrar otros cumplidos.  

Querernos es poner el foco en lo que se nos da bien, en lo que sí hacemos como nos gusta, lo que nos llena, los logros que ya hemos conseguido, lo que sí tenemos, lo que sí sabemos.

Querernos significa darnos la oportunidad de mejorar, de conseguirlo, de volver a intentarlo, de tener paciencia y confianza.

Querernos es atrevernos a hacer, arriesgar y aprender, acogernos y cuidarnos cuando las cosas no salen como quisiéramos, celebrar cuando sí, dejarnos soñar grande y mejor, sabiendo proponernos pasos pequeñitos y alcanzables que nos refuercen la autoestima.

Querernos significa ver con cariño y agradecimiento nuestro cuerpo con su forma, su funcionamiento, su ritmo, cuidándolo lo mejor que sabemos.

Querernos es entrenarnos en hábitos que nos ayuden a convertirnos en mejores personas, entrenando esa disciplina amorosa de aquello que nos sienta bien.

Querernos es dejarnos estar más tiempo con aquellas personas que nutren nuestra alma y menos con las que no. 

Querernos es redirigir nuestra atención, recordándonos nuestras capacidades.

Querernos es dejarnos estar en las emociones, sea la que sea que sintamos, sin juicio, permitiendo su expresión para poder traspasarlas.

Querernos es también escuchar a nuestras tripas y nuestro corazón.

Querernos es acompañarnos y tratar de calmarnos cuando algo nos da miedo.

Querernos es validar que no queremos algo, dejándonos expresar el desagrado, el enfado o los límites que necesitemos poner.

Querernos es tomar la responsabilidad de nuestra vida, sostenernos, alentarnos a ser capaces de dirigirla, aún con miedo.

Querernos es darnos espacios para soñar y crear, para jugar, reír y divertirnos.

Querernos es darnos mayor contacto con nuestros ritmos y la naturaleza.

Querernos es darnos un ratito de mar, montaña o cielo.

Querernos es apreciar la vida que tenemos y lo que nos rodea.

Querernos es darnos caricias, miradas bonitas y proporcionarnos aquello que nos haga estar en contacto con el placer, con la vida.

Querernos es ayudarnos a encontrar el equilibrio entre libertad y compromiso.

Querernos es saber que podemos salir, terminar o despedirnos de cualquier cosa, persona o situación que nos dañe.

Querernos es recordarnos que somos merecedores/as de bueno, de calidad, de abundante.

Querernos es proveernos de un espacio alrededor que nos guste y siente bien.

Querernos es entrenar nuestra capacidad de ver belleza y bueno, en lo de afuera y los demás.

Querernos es entrenar nuestra memoria en retener lo mejor de cada día.

Querernos es dejarnos ser, dejarnos estar, dejarnos expresar.

Querernos es dejarnos tomar presencia, es estar cómodos/as dentro con lo que somos.

Querernos es darnos raciones de intimidad y silencio.

Querernos es permitirnos cuidar, querer y amar…

Y para tí, ¿Cómo es eso de quererte? …

Una sesión con Anaïs…

Terapia Gestalt Ibiza

En mis sesiones de terapia ofrezco un espacio de acogida, de escucha y presencia, donde cualquier cosa que te ocurre es bienvenida sin juicio. 

En este espacio tienes la posibilidad de explorarte, de sentirte, con total libertad y en confianza.

Lo que hacemos de hecho es “desgranar” tu experiencia, abrirla, darle espacio, voz, expresión y reconocimiento a cada una de las partes implicadas.

En general, cuando algo nos sucede, suelen haber varias partes internas implicadas en lo que nos ocurre. Al actuar todas a la vez en nuestro interior (muchas de ellas de forma inconsciente), es a veces difícil identificar qué es lo que realmente nos ocurre, sentimos, necesitamos o queremos.

De esta forma cuando “desgranamos” un asunto y las diferentes partes implicadas, dándoles un espacio para el reconocimiento y expresión que necesitan, ganamos claridad sobre distintas partes de nosotros, pudiendo resolver conflictos con una situación u otra persona, tomar una decisión, reconocer nuestro juez interno, nuestra parte niña, creativa y un largo étcetera.

Resulta muy terapéutico poner atención y consciencia a todos estos aspectos, escucharles, atenderles, rescatar para qué están en nuestra vida, cuál es su aportación e intención positiva, pudiendoles proponer una versión más actualizada, más respetuosa y beneficiosa para la persona que somos hoy en día.

De este modo, gracias a la terapia me veo, me atiendo, me sostengo, me acepto, me cuido, me quiero, me admiro y creo en mí, pudiendo también centrarme en qué es eso que quiero crear para mi vida y cuales son los sentimientos, pensamientos, creencias, comportamientos y forma de vivir que quiero tener más presentes en mi vida.

El proceso terapéutico que ofrezco por tanto puede ser entendido como una “escuela” para aprender a sentirse, gestionarse, sostenerse y quererse, más y mejor.

La propuesta de esta terapia es vivencial más que solamente hablada. Esto significa, que llevamos a la práctica, expresión y acción eso de lo que se está hablando, en lugar de solo atenderlo desde un diálogo o acercamiento reflexivo.

Puede ser indicada tanto para aquellos que por primera vez deseen iniciar y recorrer un proceso de desarrollo y crecimiento personal, como para aquellos que teniendo ya herramientas desean esclarecer, liberarse y aprender aún más, con algún asunto que deseen revisar en momentos puntuales.

En cualquiera de estas opciones, te acompaño con mi presencia, mi experiencia profesional y personal, mi intuición y herramientas, adaptándolas a ti, en el recorrido que necesites y sea mejor para ti, en este momento.

Porqué es importante sentir…

Conectar con los sentimientos
Terapia Gestalt. Psicologia Emocional e Integradora

En mi práctica profesional me encuentro con muchas personas que acuden a terapia cuando ya no saben qué más hacer y lo que quieren es deshacerse de ciertas emociones o asuntos. Muchas de estas personas se sienten confundidas cuando lo que les propongo es la paradoja de que para poderse liberar de la rabia, el odio, la tristeza… en realidad deben de permitirse conectar con ella, vivirla, expresarla y así atravesarla y dejarla atrás.. hasta la próxima vez… donde ya sabrán cómo lidiar con ella, porque ya le habrán perdido el miedo y habrán aprendido a sostener, a respirar, a agradecer, a dejarle espacio para ser y recoger el mensaje que cada emoción les trae.

No existen atajos para liberarnos de las emociones, ni considero que estas sean algo de lo que nos tengamos que liberar, más bien al contrario, apropiarnos, hacernos responsables, guardianes y cuidadoras de ellas…

Sentir es uno de los aspectos que nos convierte en humanos, es lo que nos hace amar y que duela cuando perdemos algo, pelear por lo que queremos y reclamar nuestro espacio.. y esto nos hizo y nos hace sobrevivir como seres sociales que somos..

Así que bienvenidas las emociones, que nos convierten en humanos, que nos permiten ser lo que somos.

Cuando digo sentir las emociones, me refiero también al proceso implicito que viene con el atravesarlas y es el dejar espacio para un nuevo sentimiento. Sentir no significa regodearse en el estar anclados a una emoción. De hecho curiosamente me he encontrado con casos de personas ancladas a emociones pasadas muy antiguas, que aún les dolían o enfadaban, por el simple hecho de que jamás se habían permitido sentirlas completamente, sin juicio y expresarlas, pudiéndolas así liberar y empezar de nuevo. 

Lo importante con las emociones es poderlas reconocer, sentir y expresar de una forma que sea beneficiosa para nosotros y los demás. Este último punto es crucial, puesto que no se trata de dar rienda suelta a todo lo que sentimos y acabar haciendonos o haciendo daño, más bien el espacio terapéutico pretende ser un tiempo en el que poder practicar formas de expresión más sanas y beneficiosas para todos.

Sentir y conectar no solo con las emociones sino también con nuestras sensaciones nos ayuda a reconocer las señales del cuerpo y nuestras motivaciones o necesidades.

Sentir es pues tan importante como que resulta ser la llave que nos lleva a despertar nuestra consciencia corporal e intuitiva,  a conocernos, a sabernos y poder gestionarnos de forma cada vez más sabia en la vida…