¿Qué hacer cuando sientes que todo va mal? ¿Cuándo no te sientes capaz de avanzar o no sabes cómo?

Lo primero que me viene decirte, es sácalo, quéjate, sacúdete de encima todo el miedo, frustración, tristeza, enfado…  llora, patalea y expresa todo eso que estás sintiendo dentro, no importa ahora si tienes razón o no, si hay otras opciones o no. Ya habrá tiempo para razonar, ahora la necesidad es dejarle a la voz que tiene miedo, que lo vé todo negro que tenga su lugar por un momento, no trates de razonar con esa parte o de convencerla de que todo irá bien… no ahora.. no antes de dejar que exprese lo que lleva tiempo sintiendo y reteniendo dentro… deja que salga todo a la luz, que reviente ese cúmulo de tensiones, de incomodidad, de inadecuación, ese dolor interno… deja que duela, llore, tiemble y patalee…  déjale ser… y busca a alguien con la suficiente capacidad de escucha para dejarte hacer esto el tiempo que necesites… sin juzgarlo.

Te garantizo que si te dejas expresar lo suficiente… pasará… limpiarás tu interior de todo esto que te estaba corroyendo por dentro… y dejarás espacio dentro para respirar, para poder ver y sentir con claridad de nuevo, para poder incluso contemplar nuevas opciones o llegar a conectar con las fuerzas que hace un rato te habían abandonado.

Permítete quejarte, sinceramente… de lo que duele… por un momento… sin juicio… déjate… y deja que pase esa tormenta… que dejará espacio otra vez para la fé y confianza en ti de nuevo… en la vida de nuevo… en seguir andando de nuevo.

Muchas veces no nos permitimos esto porque nos juzgamos por sentirnos así… porque “deberíamos poder”… “deberíamos ser capaces” “deberíamos ver ya las opciones que no vemos”…  creemos también que si damos espacio a estas emociones y a la queja, nos van a meter tanto en el pozo que no vamos a poder salir… pero lo que ocurre es que la queja que no sale, que no verbalizamos fuera, se mantiene dentro, ensuciando nuestros pensamientos y dejándonos estancados ahí, se filtra en cada conversación. La queja en voz alta, el vomitando de una vez todo nuestro pesar, nos limpia, nos calma y ahí podemos empezar a digerir mejor y recuperar las fuerzas.

¿Cómo sé esto? Porque yo misma lo he transitado y observo en mis clientes, una y otra vez. Confirmando que el permiso y la liberación de la emoción da lugar al espacio interno y a la calma.  Esto da lugar a la claridad mental y de ahí aparecen nuevas perspectivas y opciones que no podíamos ni imaginar. Es más, cuando hacemos espacio dentro, algo se traduce en nuestro exterior y parece como si también las opciones apareciesen fuera.

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